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Año 13 #143 Octubre 2026

Carta de guerra

Buenos Aires, 6 de agosto de 1945.

 

Querido Jorge Luis:

Ojalá estés tan bien, tu salud también y los muebles, en la fusa treintaiuno del piano, los vislumbramientos y esos pájaros carpinteros, algo fuera. Si continúa la noche cenaremos y resolvamos de una vez esos moldes de entornar los ojos, carraspear y sostener un hiato ante las medallas extraviadas. Taloneá alto. No pongás cubiertos de alpaca, cenizas ni lamentos bermejos sobre los precipicios, que se encarguen ellos solos de tener un propósito. Perdonábanseles el genio, alguna perseverancia ante las ráfagas y la desazón en su arrojo, ¡dale!; pensé en ello un poco demasiado al transcurrir el salvaje y cardíaco paso de las horas. Si persiste la luna, aún en el debe, dejaremos todo para otro día atemperado y preferible con los bordes romos de la bruma. Desatendé un tanto las calamidades del ocaso y abrazá, que todavía podés, desde tus tantos brazos de ingeniosa parsimonia. 

 

El lucro de tal saliva estampilla el negror de lo que se acaba de orbitar: intuyo apenas adonde moran tus mejores reproches para el deporte aciago. Miedo y vida, quizá, refunfuñan otros artilugios. Cartas que soslayan lo que se deshace al extravío y de llegar al regazo equivocado, como una flor de tipa centenaria, lo desconsuelan casi todo en el baile de los abismos. Desandá, atrabiliario, el Retiro y charlá. No pretendo que las letras inviertan al remitente general; con que no sean gentes dadas a los reconocimientos, ¡víctimas!, y a las prontitudes adversas de la pólvora en las almas, alcanzaría para emulsionar alguna cordialidad populosa mientras se desfallece en las ramas plagadas de sarracenos. 

 

Entonces: ¿fingir qué escalofríos, al derredor, ante el deficiente patinazo porque la parrafada es breve? Soñá. Comprendé la zozobra formidable en la correntada adecuada en su pizca, la lluvia, el oleaje, la canalla y el vaso a medio vaciar. La prosa. Conclusiones que aminoran los artefactos ante el apestamiento de los que discordan y la matrona, del quinto J., amiga de los prejuicios, la prensa y el automóvil urgente. (Dice tu salmo: donás contiguos apetitos a los ajenos, mayúsculos, pretendiendo el hervor de las perspicacias).

 

No menospreciés que recién empecé esta carta desde la luz de la fierecilla de enfrente, lo insuficientemente cerca del amor y del dolor, de la muchacha que contienda con la rumorosa lengua toscana del Dante y encarna el numerito de la principesa de Ajaccio en la desgracia entera. ¿Cuál frase? Somos personas heridas por la distracción, ya te anoticiás, el glostora, los desastres y la epifanía como muñecos de trapo del Uruguay que las ciencias tratan de avergonzar con cierto éxito nulo. Percibirás misterios que, en el bochorno impertérrito, se cubrirán con el telón bordeaux de la calle Suipacha para otear los costillares trágicos en las prósperas despedidas. Iré consuetudinario, no te alarmés. 

 

Infeliz nunca es el polvo primerizo ni las sombras en su inminencia indesmayable. Si tuvieramos qué callar, callaríamos a tiempo como esos zorzales ulteriores que imantan, la centella monstruosa y las soflamas, tras desvelar a los tangueros que tornarán a Montmartre con unas ínfulas que nos recuerdan robar un banco. Meloneás. Pareciera que, para terminar de estropearla, la sentencia asalta a quemarropa al que no la solicita. No debe haber tantas nefastas maneras de extraviar un gato negro, no lo ignores. 

 

Hasta el desacierto de los cuchillos menos anoticiados se repara, ahora, en la dudosa paz de las fraguas y sus sonrojos. Menguan, casi todo, las cosas meridianas en los silencios decisivos pero, jamás, las pequeñas funciones del mal. Asá, ya entendiste el meollo: descansá escueto. Saltando un par de oblicuángulos a Ring Lander, y las empatías del estupor, no sólo muere bastante el que sabe. El dolor santigua el derredor de los paisanos sin la menor mesura y, luego, el horror, el horror, el horror. Yo voy tan triste y de salida, ya vés, y es ésta.

 

Tuyo, 

Macedonio.



  • Ricardo Rojas Ayrala
    Rojas Ayrala, Ricardo

    Ricardo Rojas Ayrala se define como “un trabajador que escribe”. Su obra literaria, que consta de 19 libros de poesía, relato y novela, se publicó en México, Italia, El Salvador y Argentina.

    Es secretario de Cultura del Sindicato de Empleados de Farmacia (ADEF). Con Marta Miranda dirige el Festival Internacional VaPoesía Argentina de literatura e inclusión. 

    Participa en encuentros y festivales culturales en diversos países como España, Cuba, El Salvador, Uruguay, Camerún, México, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Chile, Venezuela y Argentina. 

    Fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Entre otros reconocimientos obtuvo el Tercer Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires. Fue honrado con el Fondo Metropolitano de las Artes y las Ciencias. Resultó finalista del V Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora. Fue ganador del Premio Latinoamericano de Literatura de la Unam. Resultó uno de los ganadores del concurso internacional “Papeles de la Pandemia”, convocado por la revista digital Letralia, tierra de letras, con su libro “Cantos de la Peste”. Parte de su obra ha sido publicada en diversas antologías, revistas literarias y sitios web de Emiratos Árabes, España, Cuba, México, Venezuela, EEUU, Colombia, Chile, Brasil, Camerún, Costa Rica, El Salvador, Nepal, Italia y Argentina. 

    Obra:

    • Sin conchabo corazón, poesía, El Caldero, Argentina, 1993.
    • Fabulosas alimañas de la pampa, narrativa, Sentieri Meridiani, Italia, 2010 y El Caldero, Argentina, 1996.
    • Hazañas y desventuras de Amulius y Numitor, narrativa, La Bohemia, Argentina, 1999 y Sentieri Meridiani, Italia, 2010.
    • Caligramas, poesía, La Bohemia, Argentina, 2000.
    • Miniaturas Quilmes, narrativa, La Bohemia, Argentina, 2001.
    • La lengua de Calibán, poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 2005.
    • Quaestiones politicae, narrativa, La Bohemia, Argentina, 2006 y Sentieri Meridiani, Italia, 2010.
    • Obispos en la niebla, poesía, 2007, Tintanueva, México y La Bohemia, Argentina. 
    • Argumentos para disuadir a una jauría y otros usos civiles, poesía, Descierto, Argentina, 2013.
    • Un sauzal para Kikí de Cundinamarca, poesía, Ponciago Arriaga, México, 2014.
    • Las nubes, poesía, Descierto, Argentina, 2015. 
    • Chéjov en la nieve, novela, Evaristo, Argentina, 2016.
    • Museo del Dictador, narrativa, Aire en el Agua, México, 2017. 
    • Anatomía General de los Burócratas del Río de la Plata, narrativa, Tintanueva, México, 2017 y Evaristo Editorial, Argentina, 2018. 
    • Hazañas y desventuras de Amulius y Numitor, narrativa, Al Fondo a la Derecha Editorial, Argentina, 2019, versión digital.
    • Pero no olvides la cajita de rapé de porcelana, poesía, Proyecto Editorial La Chifurnia, El Salvador, 2019. 
    • El delicado oficio argentino de dar muerte, novela, Evaristo Editorial, Argentina, 2019. 
    • Los cantos de la peste, Letralia, Venezuela, 2020. 
    • El libro de los textos imperturbables divididos en dos por una plomada o por simple caos, poesía, Evaristo Editorial, Argentina, 2022.
    • La casta rioplatense, narrativa ultra breve, Evaristo Editorial, Argentina, 2025.