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Año 10 #119 Septiembre 2024

Concierto para piano nº 2

 

 

  • Martha Argerich
    Argerich, Martha

    María Martha Argerich (Buenos Aires, 1941) es una pianista argentina también con nacionalidad suiza, considerada la mayor exponente de su generación y de la posguerra. Especialmente célebre por sus interpretaciones de Frédéric Chopin, Franz Liszt, Johann Sebastian Bach, Robert Schumann, Maurice Ravel, Serguéi Prokófiev y Serguéi Rajmáninov. Intérprete dotada de una fascinante personalidad artística, una extraordinaria técnica del teclado y una musicalidad excepcional.
    Con ascendencia catalana por parte de su padre, Juan Manuel Argerich, y ucraniana judía por parte de su madre, Juana Heller. Se inició con el piano desde muy pequeña; en 1945, con solo cuatro años de edad, realizó su primer recital público. En su primer concierto formal, a los ocho años de edad, interpretó el Concierto para piano y orquesta n.º 20 en re menor, K. 466, de Mozart.
    Recibió su formación musical de manos de Vincenzo Scaramuzza, Friedrich Gulda, Madeleine Lipatti y Nikita Magaloff.

    Ganadora en Europa de algunos de los concursos internacionales de piano más importantes como el Premio Busoni (Bolzano, 1957), el primer Premio Ginebra (Ginebra, 1957) y el primer Premio Chopin (Varsovia, 1965).

    Dado su interés por la música de cámara, colabora habitualmente con grandes figuras de otros instrumentos, al igual que con otro pianista en obras para dos instrumentos.

  • Martha Argerich
    Argerich, Martha

    Martha Argerich (Buenos Aires, 1941) es uno de los pianistas más importantes de la historia. En el año 1949, con solamente ocho años, da su primer concierto oficial, en el que interpreta una obra de Mozart. No tarda mucho en empezar a recibir clases del prestigioso Vicente Scaramuzza. En 1954 se traslada a Viena, donde le imparte clases Friedrich Guida, y seguidamente a Ginebra, donde tiene como profesores a Madeleine Lipatti y a Nikita Magaloff. En 1957 gana dos concursos de piano, y en el año 1960 vuelve a recibir clases de otro prestigioso músico, el italiano Arturo Benedetti Michelangeli.

    En el año 1965 participa en el Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin, en el que interpreta piezas de Chopin y de Listz, consiguiendo el primer premio. A partir de la década de los 80, Martha reduce sus interpretaciones de piano como solista y empieza a dedicarse más a los conciertos para piano y música de cámara.

    Además, en el Teatro Colón de Buenos Aires cada año tiene lugar un importante evento musical en su honor, el Festival Martha Argerich, durante el cual se ofrecen conciertos a cargo de músicos llegados de todos los países, así como un concurso de piano cuyo jurado suele estar presidido por Martha.

    En cuanto a su vida personal, Martha se ha casado tres veces. El primer matrimonio fue con Robert Chen, con el que tuvo su hija Lyda. En 1969 se casó con Charles Dutoit, un famoso director de orquesta, con el que tiene a su hija Annie. En 1973 se separa, y poco después contrae matrimonio con el pianista estadounidense Stephen Kovacevich, con el cual tiene a su tercera hija, Stephanie. Desde 1954 vive en la ciudad de Bruselas.

    Como pianista clásica, Argerich está considerada como una de las máximas exponentes de su generación, y a  lo largo de su vida ha obtenido un gran número de premios y reconocimientos como el Premio Konex de Platino, el Premio Konex de Brillante, tres Premios Grammy o el Premio otorgado por la Asociación Japonesa de las Artes.

  • Ludwig van Beethoven
    Beethoven, Ludwig van

    Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770-Viena, 1827) fundamental compositor que fue el punto de quiebre entre el clasisismo y el romanticismo.

    Nacido en el seno de una familia de origen flamenco, su padre, ante las evidentes cualidades para la música que demostraba el pequeño Ludwig, intentó hacer de él un segundo Mozart.

    La verdadera vocación musical de Beethoven no comenzó en realidad hasta 1779, cuando entró en contacto con el organista Christian Gottlob Neefe, quien se convirtió en su maestro. Él fue, por ejemplo, quien le introdujo en el estudio de Johann Sebastian Bach, por quien Beethoven siempre profesó una profunda devoción.

    Fue miembro de la orquesta de la corte de Bonn desde 1783, en 1787 Ludwig van Beethoven realizó un primer viaje a Viena con el propósito de recibir clases de Mozart. Sin embargo, la enfermedad y el posterior deceso de su madre le obligaron a regresar a su ciudad natal pocas semanas después de su llegada.

    En 1792 Beethoven viajó de nuevo a la capital austriaca para trabajar con Haydn y Antonio Salieri, y se dio a conocer como compositor y pianista en un concierto que tuvo lugar en 1795 con gran éxito. Su carrera como intérprete quedó bruscamente interrumpida a consecuencia de la sordera que comenzó a afectarle a partir de 1796 y que desde 1815 le privó por completo de la facultad auditiva.

    Los últimos años de la vida de Beethoven estuvieron marcados también por la soledad y una progresiva introspección, pese a lo cual prosiguió su labor compositiva, e incluso fue la época en que creó sus obras más impresionantes y avanzadas.

    La tradición divide la carrera de Beethoven en tres grandes períodos creativos o estilos, y si bien el uso los ha convertido en tópicos, no por ello resultan menos útiles a la hora de encuadrar su legado.

    La primera época abarca las composiciones escritas hasta 1800, caracterizadas por seguir de cerca el modelo establecido por Mozart y Haydn y el clasicismo en general, sin excesivas innovaciones o rasgos personales. A este período pertenecen obras como el célebre Septimino o sus dos primeros conciertos para piano.

    Una segunda manera o estilo abarca desde 1801 hasta 1814, período este que puede considerarse de madurez, con obras plenamente originales en las que Beethoven hace gala de un dominio absoluto de la forma y la expresión (la ópera Fidelio, sus ocho primeras sinfonías, sus tres últimos conciertos para piano, el Concierto para violín).

    La tercera etapa comprende hasta la muerte del músico y está dominada por sus obras más innovadoras y personales, incomprendidas en su tiempo por la novedad de su lenguaje armónico y su forma poco convencional: la Missa solemnis y los últimos cuartetos de cuerda representan la culminación de este período y del estilo de Ludwig van Beethoven.